jueves, 18 de septiembre de 2014

Viviendo a una revolución por día



Hace tiempo que no escribía, estaba creando historias en mi cabeza que nunca han sido plasmadas sobre un papel, mucho menos sobre las teclas de mi computador, porque esa extraña costumbre de querer expresar lo que pienso, siento, veo… no se me ha quitado con el tiempo.

Tiempo, precisamente eso, lo que uno no puede recuperar, el tesoro más preciado, me atrevo a decir que el tiempo es lo que realmente vale, muchos reciben dinero por el tiempo gastado haciendo determinada labor.

Tal vez el día de hoy estoy escribiendo estas palabras porque justamente hace 730 días llegó a mi casa el ser que ha hecho que este tiempo no sea simplemente eso, una medida de lo que pasa, se ha convertido, en acciones, movimientos, sentimientos; mucho más que simples 17520 horas.

¿Por qué parece más tiempo del que realmente es? Porque hemos sentido mucho más de lo que creemos podemos sentir; ¿qué dice que un día, esa vuelta de la tierra, es un día si no dormimos? ¿Si no abrimos los ojos? 

Entonces qué importa el tiempo, si es lo único que pasa en esta vida, que no podemos echar atrás, es precisamente la vida misma, tiempo que ha pasado, vida que hemos vivido, el tiempo que nos queda, la vida que nos queda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario